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En Destino Final 2, nos volvemos a encontrar con Clear Rivers
(Ali Larter), la única superviviente del vuelo 180
en la primera película. Ha decidido encerrarse en un
hospital psiquiátrico y vive aterrorizada por la convicción
de que la muerte va a ir en su busca como lo hizo con todos
sus amigos.
Puede que Clear esté loca pero no se equivoca. La muerte
se aproxima por la autopista 23, dirección sur.
En un viaje de fin de semana con sus amigos, Kimberly Corman
(A.J. Cook) ve cómo un camión que transporta
enormes troncos de madera pierde el control y con ello toda
su carga, provocando una espantosa reacción en cadena
que deja un rastro de metal torcido y cadáveres entre
los que se encuentra el de ella misma.
Un momento después Kimberly se encuentra atrapada
por el tráfico del carril de entrada a la autopista,
entre la fila de coches que momentos antes había visto
como un montón de chatarra. Ha sido sólo una
visión. Pero ¿ha sido también un aviso?
Kimberly decide actuar y bloquea la entrada a la autopista
23 hasta la llegada de un joven agente de policía (Michael
Landes). Los conductores se quejan y le pitan...hasta que
su premonición cobra vida delante de sus ojos.
La muerte avanza por la carretera en forma de un enorme choque
en cadena del que los conductores en el carril de entrada
se escapan por los pelos. Pero Kimberly sabe que no ha terminado.
La muerte no se dejará engañar tan fácilmente.
El grupo de desconocidos, que en la visión de Kimberly
estaban destinados a morir en el desastre, debe unirse a ella
en una emocionante carrera contra el tiempo y contra su propio
miedo a fin de hacer lo que no pudieron hacer, salvo ella,
los pasajeros del vuelo 180: sobrevivir.
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