Al despertar me encontraba en una cama, algo incómoda
por cierto, parecía ser un cuarto en la misma estación
de policía. La habitación estaba sola, me destapé,
pues me habían arropado, volvió a mi mente el
recuerdo de la trágica noticia, aún era increíble
para mí, así que salí del cuarto, sin
encontrarme con nadie que me detuviera, me acerqué
a un policía que hablaba por teléfono y le dije:
-Sr. Soy la Sra. Prieto, sabe usted algo de mi hermana?
El policía poco alcanzó a percibir de mis palabras,
salí de aquel lugar sin conocer su mirada. Pronto me
crucé a otro oficial quien me llevó con el hombre
que me había abordado en la estación. Antes
que nada me ofreció un vaso con agua, su placa decía
Sánchez, así que comencé a llamarle de
este modo.
-Oficial Sánchez cuénteme qué le pasó
a mi hermana.
-Sra Prieto, se están esclareciendo los hechos, al
parecer su hermana tenía vínculos con una banda
terrorista y desde hace cuatro meses se había retirado,
todo sugiere que ella conocía bien la banda, y decidieron
silenciarla para no dejar cabos sueltos.
Yo me encontraba incrédula ante toda la historia del
oficial así que le pedí que me dejara ver a
mi hermana... ya en la morgue sorprendí sus pies yertos,
una sábana tapaba su cuerpo, al ver su rostro me di
cuenta de que la habían matado a golpes, escásamente
reconocí sus rasgos, sus cejas pobladas, cabellos negros
y piel trigueña, en ese momento tuve que salir de allí.
Medio pude concretar una nueva cita con el oficial Sánchez,
le dí la dirección de la casa en donde mi hermana
trabajaba, los sollozos me impedían seguir hablando...
Tomé un autobús guiada por algunos ciudadanos.
Las calles se veían frías, la gente indiferente
y comencé a odiar Barcelona, odié a mi hermana
también, por haberse ido y por no haberme confiado
sus problemas, así que decidí olvidarla, sacarla
de mis recuerdos como a un chip, mi corazón se endureció,
sentí como cada parte se iba helando, sentí
un sudor frío, una rabia apagada, un dolor de garganta
que me llegaba al hígado...
Perdí el objetivo de mi viaje, me perdí en la
ciudad y no me importó bajarme en cualquier parte,
no quería conocer aquella familia para la que trabajó
la difunta, decidí buscar mi fortuna, seguro la encontraría
sin su ayuda, total ya no existía...
Autor:
Domi
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